domingo, 12 de junio de 2016

Albania - Suiza


Alineaciones

Un fallo en el marcaje, una salida en falso, un gol en contra en el minuto 5. Un resbalón inoportuno, una mano clarísima, una roja a la media hora de juego. Una serie de catastróficas desdichas, podríamos denominarlo. Pero, ni aún así, ni con esta primera parte tan desafortunada, Albania se vino abajo.
Espoleados por jugar su primer Eurocopa, los de De Biasi no bajaron los brazos tras el gol de Schar, muy pronto. Ni tampoco su afición calló en ningún momento, no cejó en su empeño de animar a su equipo. El gol del central suizo, por cierto, procede de dos fallos albanos: uno en el marcaje y otro en la mala salida de Berisha. Remate inapelable que parecía iniciar lo que sería un camino cómodo para los helvéticos. Más si cabe tras una nueva ocasión suiza, la primera clara de Seferovic que sacó Berisha, resarciéndose de su fallo anterior.
Cuando mejor estaba Albania...

Suiza aprieta pero no define
El desacierto de Seferovic y Sadiku y el clímax fallido de Gashi


Pero Albania comenzó a enchufarse. Salió de su esquema cerrado y arropado en su campo y se atrevió a más. Fruto de esa mejora atacante llegaron dos buenas ocasiones, una a disparo del Xhaka 'albano' y otra más clara todavía, de Sadiku, que no pudo definir en el mano a mano con Sommer. Albania se estiraba y creaba los primeros problemas a una Suiza que había vivido tranquila los primeros minutos. Pero todo estaba a punto de cambiar.
Corría el minuto 35 cuando Lorik Cana iniciaba una carrera con Seferovic hacia su propio área. El capitán albano ganaba la pelota pero resbalaba en el peor momento y su brazo enganchaba la pelota desde el suelo para evitar la clarísima ocasión del ariete del Eintratch. Mano clara, segunda amarilla y expulsión. Pese a las protestas, no había nada que hacer. Era claro. Albania jugaría en inferioridad numérica. Otra adversidad, otra desgracia.
El temor albano se acentuó pues Suiza se lanzó a por el partido. Pudieron dejarlo todo sentenciado sin necesidad de sufrir en los segundos 45 minutos pero el palo y Berisha se encargaron de mantener vivo el orgullo del debutante. La tuvo Dzemaili -en la falta provocada por la mano de Cana- pero su disparo potente rebotó en la madera. El mismo protagonista, el más activo de Suiza en la primera parte, tuvo una segunda ocasión cerca del descanso: disparo potente que se fue lamiendo el mismo palo con el que se había topado antes. Y todavía más al filo del descanso, la segunda de Seferovic. Disparo potente, cruzado del ex de la Real que volvió a toparse con su peor pesadilla: Berisha.
Parece que en el vestuario, De Biasi apeló al orgullo de los suyos que salieron con una marcha más. Olvidando el gol en contra y la expulsión de su estandarte, los albanos siguieron mostrándose sólidos atrás y contando con buenas ocasiones. Suiza no acabó de ser contundente como se esperaba y lo pudo pagar caro. Una segunda mitad en la que Sadiku y Seferovic pudieron anotar para sus selecciones, pero ni uno ni otro estuvieron acertados.
El albano tuvo dos clarísimas: una al poco de la reanudación que atrapó Sommer con apuros; otra, ya en el minuto 76, cuando cogió la espalda de Ricardo Rodríguez y se enfiló hacia la portería suiza, pero su remate, escorado, se estrelló en el lateral de las mallas. Tampoco se quedó atrás un desesperado Seferovic. Petkovic confió en él por encima de Derdiyok y Embolo y las tuvo, pero las falló. Tras las dos de la primera mitad, el suizo tuvo otras dos en la segunda pero se topó con una gran Berisha que sacó su potente disparo primero y salvó otro mano a mano poco después.
Suiza se ponía nerviosa y Albania se crecía junto con su afición en cada balón ofensivo. Y el clímax del orgullo llegó en el minuto 87. Los helvéticos parecían conformarse tras cuajar un partido discreto, con ocasiones pero sin fútbol ni acierto, y los albanos pelearon hasta el final. En ese minuto 87 se plantó solo el recién incorporado Gashi ante Sommer. Balón ligeramente botando, Sommer en salida y Gashi que no acertó a encontrar el hueco. Paradón del suizo, eso sí, pero tampoco estuvo acertado el delantero albano.
Del clímax a la decepción pero al orgullo por su equipo. Los albanos finalizaron derrotados pero orgullosos ante unos suizos que sonreían: no esperaban sufrir tanto, ni antes del partido ni durante, con un gol tempranero a favor y en superioridad numérica. Suiza cumple con lo justo se coloca a espaldas de Francia, ambos con tres puntos. Albania no suma y se coloca igualada a Rumanía.



sábado, 11 de junio de 2016

Francia - Rumania


Alineaciones






Crónica

El canto del gallo se adelantó en París. Sonó antes de la medianoche. En Francia salió el sol con Dimitri Payet, que salvó el estreno del anfitrión con un golazo de los suyos en el último suspiro. Después de 90 minutos en estado incierto, el Stade de France despertó.
El encuentro inaugural estaba destinado a ser el de Pogba. Después el de Rumanía. Pero fue el partido de presentación de Payet para los que todavía no le conocían del West Ham. Fue la noche en la que lloró cuando se marchó sustituido y aplaudido por toda Francia, no sólo por los que estaban en el campo. Payet no pudo contener las lágrimas como Tatarusanu nada pudo hacer con su disparo.
Sería injusto, no obstante, resumir su actuación con el gol, que no es poco. Es una barbaridad. Pero no fue sólo un fogonazo. A Francia no le sobró fútbol y eso lo encontró en las botas de Dimitri, que maneja las dos piernas con la misma precisión. Con Pogba alejado de los focos, Payet pidió la pelota y se la quedó. Jugó como los cisnes en un equipo de gallos.

Una Rumanía descarada en París

También sería injusto olvidar la actuación del equipo de Iordanescu. Sólo Payet evitó la revolución. La puesta en escena de Rumanía fue inmejorable. Y así fue durante casi toda la noche. Jugó con personalidad y a los franceses les temblaron las piernas. No a todos. No a Payet, un 'hammer' que un martillo en cada pie.
Lloris salvó el gol de Stancu y Francia reaccionó dándosela a nuestro protagonista. Los balones fueron con lazo al área. Giroud desperdició dos y Griezmann otro par. La mejor la escupió el palo en la única jugada en la que no participó Payet. Fue en el único detallazo de Pogba, que abrió al costado y desde allí centro Sagna para que el atlético acabase cabeceando contra la madera.
El partido tuvo más ritmo que las canciones que pinchó David Guetta en el césped de Saint-Denis como si estuviese en un chiringuito de Ibiza. Y Rumanía no se amilanó. Todo lo contrario. Chiriches y Grigore, centrales, despejaron flechas. Kanté, metros más atrás, hizo horas extra con la escoba.

Evra pone la zancadilla y Payet salva a Francia

Rumanía se tomó un respiro al descanso y volvió con las mismas fuerzas. Y otra vez pudo marcar Stancu. Y otra vez asistió Stanciu, el hombre de más talento de los que iban de amarillo. Y esta vez llegó el gol, pero en el otro lado.
Tatarusanu se lució en una volea de Pogba, pero la pifió en la siguiente jugada. Un balón cayó del cielo y Giroud lo metió. Puede que haciendo falta al portero. Ahí no quedaría la cosa. Había partido todavía. Y Rumanía.
Los rumanos igualaron de penalti. Evra cometió una tremenda torpeza en el área y Stancu no perdonó. El lateral francés, con tantos partidos a sus espaldas, tuvo un error de infantil. El empate trastocó Saint-Denis. Hasta que apareció Payet. Sin Griezmann y Pogba, sustituidos, Francia se encomendó al gallo. Y cantó. Vaya si cantó. Que se despierte Europa.